La inspiración

La grandeza del cine, entre muchas otras cosas, nace de crear una historia, y hacer a esta contenedora de una serie de ideas o conceptos que, si bien se emplean para denunciar o para alabar una situación concreta, tienen puntos en común con el resto de elementos —ideas, tópicos y conceptos— de la historia. Por norma general estas ideas enriquecen el relato, le dotan de capas y matices, a la vez que ayudan a organizar lo contado en diferentes niveles de importancia.

En este sentido, cada elemento mostrado en pantalla actúa, en consecuencia, condiciona el relato según el grado de relevancia que el director considere acertado mostrarnos. Aquí es donde nace la subjetividad del cine —ya seamos espectadores o realizadores de ese producto audiovisual—. Aquí nacen las discusiones sobre películas. Para algunos un acontecimiento de la película—esa discusión, accidente, ligue en la fiesta, la ropa que llevan los protagonistas, etc— puede ser de una importancia radical para el desarrollo de la trama, mientras que para otros puede ser una simpleza tremenda. Lo mismo ocurre en nuestras vidas: un acontecimiento puede tiene una relevancia relativa en función de cada persona.

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En mother! (2017, Aronofsky), Aronofsky juega con esos pequeños detalles para hacernos comprender al personaje interpretado por Jennifer Lawrence, la protagonista y centro del argumento. Pues ella representa, al igual que su amado, muchas —y de muy distinto nivel de importancia— facetas humanas. Facetas que, por primera vez, vemos desde el lado femenino. 

No es habitual ver en la gran pantalla los motivos que han provocado el rechazo femenino a su pareja. Tampoco lo es que se nos muestren las consecuencias del comportamiento despótico desde el lado de la persona que sufre. Siempre se ensalza la grandeza de las decisiones de los grandes hombres, y eso es, para algunos, la forma en la que se ha desarrollado históricamente el mundo: el conjunto de decisiones tomadas por hombres de Estado, comandantes, generales…Todos, cargos de responsabilidad que no incluyen a mujeres, que les son impuestas. 

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Por eso, dicha obra es, con sus imperfecciones, una historia que hay que tener en cuenta, pues ha sido uno de los primeros ejemplos cinematográficos en los que se ha tratado de construir un personaje femenino completo, que supere las convenciones sociales establecidas en el mundo de las artes, un personaje que tenga vida propia. O dicho claramente, un personaje que es realista, con las imperfecciones y contradicciones que le hace ser humano. Evitando así, ser éste —personaje femenino— un reflejo intencionado de cómo cree el director que debe ser. Porque no nos olvidemos, la protagonista es la mujer de un artista famoso. Y eso significa ser, implícitamente —como describe la obra—, una persona relegada a la dependencia de su pareja, relegada a vivir en la sombra de su amado, esa persona para la que tiene, en todo momento, que estar a su disposición, entretenerle y motivarle, que potenciar sus fortalezas y que proteger de sus propias carencias y defectos. En otras palabras, es el sustento emocional de una persona tremendamente insegura, por muy amable y romántico que parezca desde fuera.

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